Un código de barras es una representación formada por líneas negras y espacios en blanco que, al ser escaneada por un dispositivo, revela mucha más información de la que podemos ver a simple vista. Esa información puede identificar un producto, llevarnos a un sitio web o contener datos sobre un artículo o incluso sobre una persona.Al mirar un código de barras sin escanearlo, realmente no sabemos qué contiene. Se ve sencillo por fuera, pero cuando es leído, la información escondida sale a la luz.Y eso me hizo pensar...¿Qué código de barras llevamos por la vida?¿Qué leen las personas acerca de nosotros a través de nuestras acciones diarias, nuestras palabras y la manera en que caminamos cada día?¿Qué información escondida revelan nuestro tono de voz, nuestras reacciones, nuestra amabilidad, nuestra paciencia, nuestro silencio o nuestra integridad?Podemos decir quiénes somos, pero ¿qué revela constantemente nuestro código diario?Cuando las personas "escanean" sus interacciones con nosotros, ¿encuentran solamente nuestras heridas, o descubren la compasión que nació de ellas? ¿Ven amargura, orgullo, temor o simplemente el cansancio que llevamos? ¿O encuentran gracia, humildad, generosidad y esperanza?Cada conversación, cada respuesta y cada momento cotidiano se convierte en una oportunidad para que alguien lea nuestro código de barras.La verdad es que necesitamos escanear nuestro propio código de barras antes incluso de levantarnos de la cama o salir por la puerta de nuestra casa. Porque el código de barras de nuestra alma suele revelarse precisamente en los momentos más comunes, mucho antes de que nos demos cuenta de que alguien nos está observando.Así que hoy, antes de que alguien escanee tu vida, pregúntate:¿Revela mi código de barras el carácter que deseo que los demás vean?Y si la respuesta es no, tal vez hoy sea el día perfecto para permitir que Dios restaure tu código de barras.Porque el código de barras más importante que alguien leerá jamás... es el que revela la vida que vivimos.Pensemos en eso!